Invitados en un matrimonio

Invitados de matrimonio sin pareja: cómo manejar la lista de invitados con elegancia

February 17, 2024

Armar la lista de invitados es, para la mayoría de las parejas, la parte más difícil de organizar el matrimonio. Y dentro de esa lista hay una pregunta que siempre aparece: ¿le damos acompañante a los invitados que no tienen pareja? No hay una respuesta única, pero sí hay criterios que ayudan a decidir sin herir a nadie.

Primero, define un criterio y aplícalo parejo

Lo que más molesta a los invitados no es no tener “+1”, sino sentir que a otros sí se lo dieron sin razón. Por eso conviene definir una regla simple y aplicarla a todos por igual. Algunas de las más usadas:

  • Parejas estables: se invita a quienes están casados, conviven o llevan un tiempo pololeando, aunque ustedes no conozcan a la pareja.
  • Parejas que ustedes conocen: solo se invita a la pareja si ya forma parte de su círculo.
  • Por grupos: por ejemplo, acompañante para la familia cercana y no para compañeros de trabajo.

Cuándo sí conviene dar acompañante

  • Cuando el invitado no conoce a casi nadie más en el matrimonio.
  • Cuando viene de otra ciudad y va a pasar el día solo.
  • Cuando es parte del cortejo (padrinos, testigos, damas de honor).

En estos casos, un acompañante hace que la persona disfrute de verdad y no pase la noche buscando con quién conversar.

Cómo comunicarlo sin incomodar

La invitación tiene que ser clara. Si el acompañante está incluido, escríbelo (“María y acompañante”). Si no, pon solo el nombre de la persona. En la confirmación de asistencia, indica cuántos cupos están reservados para cada invitado; así evitas malentendidos.

Si alguien pregunta directamente si puede llevar a alguien, responde con cariño y con el criterio que definieron: “Estamos con un presupuesto y un espacio limitado, así que solo pudimos incluir acompañantes para parejas estables. ¡Nos encantaría que vinieras igual!”.

Haz que los invitados solos lo pasen bien

  • Arma bien las mesas: sienta a los invitados solos con gente con la que tengan algo en común (amigos del colegio, del trabajo, de un mismo grupo).
  • Evita la “mesa de los solteros”: puede sentirse como un castigo. Es mejor integrarlos en mesas mixtas.
  • Presenta a la gente: una frase en el momento del cóctel (“te presento a Juan, también es fanático del fútbol”) hace una gran diferencia.
  • Actividades grupales: la pista de baile, el photobooth o un juego para los invitados rompen el hielo sin que nadie tenga que “ir en pareja”.

El número final importa

Cada acompañante suma un cubierto y una silla, y en un matrimonio de 150 personas la diferencia entre dar o no “+1” puede ser de 30 invitados o más. Antes de decidir, revisa cuántas personas caben cómodas en el lugar y cuánto cambia el presupuesto. En la visita a SLIER te ayudamos a hacer esa cuenta.

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